Ante el fracaso del "Consenso de Washington", la fórmula
que arropó a América Latina a finales de los años
ochenta y culminó en resultados poco satisfactorios, Hugo
Faría indica que "ciertamente las políticas del Fondo
Monetario Internacional son salvajes. Tienen un alto componente
de más impuestos, más devaluación y encarecimiento
en el precio de productos básicos".
"El Consenso de Washington se granjea la enemistad de la
gente porque a la par que devalúas aumentas los impuestos,
mientras que obligas a los empresarios a competir sin abaratar
antes el costo de hacer negocios".
Destaca que "hay una secuencia adecuada para implementar
los procesos de reformas hacia las políticas de libre
mercado y mayor competencia. En el caso de Venezuela lo
primero es una reforma fiscal y monetaria, y apuntar en
el tema de impuestos a gravar el gasto y no el ingreso".
"Hay que atacar el problema del servicio de la deuda,
porque es muy elevado, esto se traduce en mayor propensión
al déficit y por tanto a la devaluación. Considero
que para superar este tema hay que vender activos para
cancelar deuda pública, esto contribuye a lograr
el equilibrio fiscal".
Añade a la lista que "para que el gasto en educación
cumpla con la misión de redistribución debemos
canalizarlo hacia los sectores más necesitados.
Si somos consistentes con este criterio, debemos en
principio eliminar la gratuidad de la educación
superior, la cual absorbe más de 50% del presupuesto
de educación y financia a estudiantes que en su
gran mayoría proceden de familias con capacidad
de pagar la matrícula o al menos un porcentaje
alto. Es recomendable hacer uso del crédito educacional
y becar a los alumnos excepcionales que ofrezcan un
perfil financiero precario".
"La eficiencia del gasto público social también
se incrementaría si se canaliza a través
de organizaciones civiles cuyos miembros están
motivados por razones altruistas y están en estrecho
contacto con los pobres".
"Al mismo tiempo dolarizas la economía, con
lo que logras controlar la inflación y estimular
el crecimiento de la economía, esto es el mejor
plan social", dice Hugo Faría.
Continúa con el posible orden de las reformas
y añade que "una vez que se ha logrado estabilizar
la economía y disminuir el costo de hacer
negocios; como parte de una segunda generación
de reformas se puede iniciar la reforma arancelaria
para permitir la libre entrada de las importaciones
y la flexibilización del mercado laboral".
Recalca que con este camino el país podría
entrar en un período de crecimiento sostenido
que comience a disminuir la pobreza.