Ana María Hernández
De los Aquiles a Angel Rada
En el país también se produce buena discografía,
y prueba de ello son los tres recientes que han aparecido.
Comencemos con el "batacazo del año", Machado &
Báez, la canción de Venezuela, a cargo del par de
Aquiles, el tenor Machado y el guitarrista Báez. Excelentes
arreglos y selección acompañan este volumen de altos
quilates, con quince temas, cada uno mejor que el anterior:
Zumba que zumba, Maracaibera, Viajera del río, Acidito,
Apure en un viaje, Desesperanza, Saliendo de Maracay, Flor
de Mayo, La Distancia, Mi mujer es caña dulce, Tu boca,
Pueblos tristes, Laguna Vieja, Sueño futurista y Anhelos.
Todos estos temas, por supuesto, reinventados gracias a la
magia de la voz del tenor. Y es que es imposible evitar la
evocación de otros grandes vocalistas, por ejemplo cuando
interpreta temas como Zumba que zumba, semejante al estilo
que popularizó Jesús Sevillano, o Desesperanza que
parece adherido aún al alma de Alfredo Sadel.
A veces resulta molesta la interpretación lírica
(operática) en los temas populares, parece que Machado
lo sabe y apea un poco el tratamiento, sin por ello dejar
de lado el cuidado de su instrumento vocal: es sabido que
las "versatilidades" no suelen ser lo más recomendable
para un cantante, especialmente cuando se tienen serios
compromisos con presentaciones de envergadura y con el desarrollo
de la voz hacia roles cada vez más complejos.
Por otra parte, el trabuco que lo acompaña respalda
la calidad total: en la guitarra y la dirección Aquiles
Báez (su nombre suena por sí solo), Pedro Marín
en la mandolina (su sonrisa y su talento están con
Pasacalle, Pomarrosa, Parranderos de Caracas y Caracas
Sincrónica), Rafael "Pollo" Brito en el cuatro (cuando
no está Cheo Hurtado, salta el rasgueo del señor
Pollo), Roberto Koch en el contrabajo (bajista de prácticamente
todos los jazzistas), en el arpa Carlos "Metralleta" Orozco
(su manera de tocar revolucionó la interpretación
del complejo instrumento llanero), Juan Ernesto Laya en
las maracas (por su "culpa" las maracas se han convertido
en instrumento de estudio obligatorio para todo músico
contemporáneo que se respete) y en la percusión
Alexander Livinalli (otro talento descollante y de importancia
dentro de las propuestas nacionales).
Seguramente este disco marcará pauta y constituirá
entre los más queridos de los amantes de la música
venezolana, amén de ser una de las propuestas sólidas,
musicalmente hablando.
El sello AVR nos envía dos novedades, El son
sabroso de Cuba y Amazonia rain. El primero es una
selección de temas caribeños, donde predomina
precisamente el género que titula la propuesta.
No obstante también hay jazz y toques brasileños.
Una alternativa interesante para los amantes de este
género.
Angel Rada ofrece sus más recientes meditaciones
musicales con Amazona rain subtitulado The virtual
unplugged. Siempre refrescante, Rada es referencia
dentro del mundo de la música electrónica,
y en esta oportunidad se hace acompañar por
dos colegas: Karen González en las guitarras
(acústica y eléctrica) y Eduardo Soto
con la flauta y la armónica. Con ellos lleva
su propuesta en pos de un mundo más armonizado,
"insistiré que la única vía para
alcanzar la paz es conocerse a sí mismo y centrarse
en nuestro yo interno, que es un pedazo bien grande
del yo superconsciente formulado por las religiones".