ERNESTO J. TOVAR
EL UNIVERSAL
Para hoy está previsto que la Federación de Asociaciones
de Cañicultores (Fesoca) efectúe una reunión
de junta directiva ampliada, donde se discutirán las posibles
acciones de protesta que ejecutarían los productores, ante
la ausencia de respuestas del Gobierno nacional respecto al
incremento de precios o mejoramiento de las condiciones de comercialización
de la caña de azúcar.
Rafael Chirinos, presidente de Fesoca, afirmó que para
el 12 de febrero el Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio
debió tener alguna conclusión sobre las exigencias
de los cañicultores, pero en cambio lo único que
ha habido es un "silencio absoluto" de parte de las autoridades.
Manifestó que ya se ha alcanzado el 50% de la cosecha,
y que los centrales azucareros están moliendo la caña
y produciendo el azúcar refinada a plena capacidad.
Aumento o compensación
Chirinos considera que el Gobierno nacional debe tomar medidas
que de alguna manera reviertan las pérdidas económicas
que están teniendo los cañicultores.
Explicó que hay un fuerte impacto financiero
para el desempeño de los agricultores, luego
de que se produjese la resolución del 29 de diciembre
de 2005, que eliminó la obligación de los
centrales azucareros de asumir el costo de los fletes
de caña de azúcar.
Por esta razón, cañicultores requieren
se incremente el importe del azúcar refinada.
Hasta hace pocas semanas este precio propuesto
alcanzaba los 1.650 bolívares por kilogramo,
pero el presidente de Fesoca explica que esa cifra
ya es insuficiente, debido a nuevos impactos inflacionarios
como el aumento en 15% del salario mínimo.
Actualmente está fijado en la Gaceta Oficial
un precio para el azúcar de 1.300 bolívares
por kilogramo.
Otra de las figuras mencionadas para beneficiar
al sector sería un subsidio a la producción.
Sin embargo, el presidente de Fesoca señaló
que los cañicultores prefieren un aumento
de precio para poder despejar la incertidumbre
sobre la actividad productiva.
Planificación en riesgo
Rafael Chirinos también se refirió a los obstáculos
que generan estos retrasos para el fomento
de la cañicultura en el corto y mediano
plazo.
Señaló que los productores
han visto afectada no solo su capacidad
de pago, sino también las inversiones
para mejorar el rendimiento.
De la misma manera, los centrales azucareros
no podrían acometer el mantenimiento
a los equipos ni las actualizaciones
tecnológicas necesarias, perjudicando
así a toda la cadena productiva
y de comercialización.