VICTOR SALMERON
EL UNIVERSAL
En mayo el gabinete económico de Hugo Chávez festejó.
La inflación acumulada en los últimos doce meses
había cerrado en 10,4% y la meta de alcanzar la variación
de sólo un dígito parecía cercana.
Pero no fue así. El descenso dio paso a un rebote
y al cierre de julio la inflación en doce meses saltó
a 13,5%, dejando en claro que la política para reducir
el avance de los precios tiene fallas.
La receta del Gobierno incluye control de precios, distribución
de alimentos a bajo costo a través de Mercal, anclaje
del tipo de cambio, lo que permite importar barato y un
Banco Central bastante activo.
Para evitar que todos los bolívares provenientes
del gasto público se dirijan a la compra de bienes
y presionen al alza los precios, el Banco Central ha
retirado del mercado 36 billones, pagándoles a
los bancos intereses para que le depositen recursos.
"Esto parece indicar que la política de control
de precios ya dio lo que tenía que dar, comenzamos
a observar escasez de productos y esto es un síntoma
claro", dice el economista y profesor de la Universidad
Central José Guerra.
A pesar del control de precios, que abarca a 40%
de los bienes y servicios que utiliza el BCV para
medir la inflación, los alimentos registran
un incremento de 23,5% entre julio de este año
y julio de 2005.
Otro aspecto a tomar en cuenta es que a pesar
de la absorción del Banco Central la liquidez
registra un constante avance desde el pasado año.
"El efecto de la expansión monetaria no ocurre
al instante, se va acumulando y se muestra gradualmente:
eso es parte de lo que está ocurriendo",
añade José Guerra.
Emilio Medina Smith, profesor de la Universidad
de Carabobo, considera que "al final el mercado
se impone, puedes utilizar controles pero no
por tiempo indefinido. La pregunta es hasta
cuándo aguanta el BCV, porque cuando ya
no pueda continuar absorbiendo dinero por el
alto costo habrá más inflación".
Desde su punto de vista todo se resume en
que "la política económica no puede
alcanzar los objetivos que se había planteado,
no hay equilibrio, no ha habido un cambio
y el país está en la misma situación
de diez años atrás, cometiendo los
mismos errores".
De acuerdo con estadísticas del Banco
Central el 48% de las empresas del país
está trabajando a 100% de su capacidad
instalada, lo que indica que podría
haber problemas para satisfacer el crecimiento
de la demanda, una ecuación que suele
traducirse en incremento de precios.
José Luis Betancourt, presidente
de Fedecámaras, afirma que es fundamental
estimular la oferta y que se necesita
un clima de mayor certidumbre para invertir
y generar empleo productivo.
"Se trata de una inflación estructural
y no estacional como se ha querido hacer
ver", dice José Luis Betancourt.
vsalmeron@eluniversal.com