VICTOR SALMERON
EL UNIVERSAL
Impulsado por el combustible de los altos precios del petróleo,
el tren de la economía venezolana se mantiene en movimiento,
pero la industria, el sector clave para la creación de
empleo productivo, si bien avanza, lo hace a un ritmo mucho
más lento que el resto de los sectores.
Las estadísticas del Banco Central de Venezuela reflejan
que mientras el comercio crece 19% en el primer semestre,
la construcción 27,4% y las comunicaciones 23,9%, la
industria manufacturera sólo se expande en 8,7%.
"En general no ha habido inversión importante en el
sector manufacturero, utilizan más de la capacidad
que ya tienen instalada, pero si te pones a ver entre Maracay
y Valencia, por ejemplo, no hay nuevas plantas", dice Emilio
Medina, economista y profesor de la Universidad de Carabobo.
Este resultado refleja el ciclo actual: el aumento de
los precios del crudo trae consigo un chorro de divisas
que permite anclar el precio del dólar en 2.150 bolívares,
con lo que los productos importados se vuelven más
baratos que los nacionales, las importaciones se disparan
y la industria se desdibuja por no poder competir adecuadamente.
El propio Banco Central reconoce este fenómeno
cuando en su informe económico correspondiente
a 2005 ya habla del "abaratamiento relativo de los bienes
importados en comparación con los bienes domésticos".
El boom de importaciones es claro, las compras al
exterior no asociadas al petróleo se ubican en
el punto más alto para los últimos nueve
años y al comparar los primeros seis meses de
este año versus el mismo período de 2005
aumentan en 28,7%.
Si bien los consumidores obtienen el beneficio
de que pueden adquirir productos elaborados en el
exterior a bajo costo, el precio a pagar es menos
puestos de trabajo. "El sector industrial es el
que te da empleo de calidad, productivo y duradero,
estamos hablando del sector productivo", indica
Emilio Medina.
Las cifras del Instituto Nacional de Estadística
marchan en esta dirección. La economía
registra una tasa de crecimiento estelar de 9,6%
en el primer semestre y, sin embargo, entre junio
de 2005 y junio de este año la cantidad de
personas empleadas en el sector formal sólo
se incrementa en 275 mil 839, una magnitud que
palidece ante la realidad que representan 400
mil jóvenes que cada año ingresan a
la fuerza de trabajo.
El movimiento de las exportaciones no petroleras
también apunta hacia una industria que
no está expandiéndose en las proporciones
adecuadas. El BCV registra que las ventas al
exterior descienden 10,6% en el segundo trimestre,
porque las empresas utilizan parte de los productos
que dirigían a la exportación para
satisfacer el aumento de la demanda en el país.
Este comportamiento indica que la capacidad
de producción no se ha ampliado y que
es necesario que los empresarios inicien un
plan de inversiones si el Gobierno quiere
lograr la meta de disminuir la dependencia
del petróleo.
El sector privado ha expresado que no se
siente cómodo con lo que denomina "la
falta de garantías a la propiedad privada"
y "el peligro de la toma de empresas".
De acuerdo con Datanálisis, al cierre
del primer semestre de cada cien empresarios
44 están dispuestos a invertir.
vsalmeron@eluniversal.com