Singapur. El número de países en situación
crítica ha aumentado de 17 a 26, en los últimos tres
años, lo que alerta sobre la situación de naciones
como Haití y Afganistán, que plantean una "seria"
amenaza para la seguridad regional y global.
Haití es el único país de la región de
América Latina y el Caribe que figura en un estudio del
Grupo de Evaluación Independiente (IEG, unidad autónoma
del Banco Mundial), que analiza la eficacia de los programas
financiados por el organismo multilateral, reseñó
Efe.
El análisis apunta que en un mundo cada vez más
interconectado, la inestabilidad en un país o región
tiene el potencial de afectar territorios muy alejados de
sus fronteras.
"En nuestro mundo globalizado ningún país puede
aislarse de lo que ocurre en otras partes", aseguró
Ajay Chhibber, de IEG, quien recordó que "la inestabilidad
en un país puede fácilmente afectar a una región
entera".
La mayoría de las naciones "frágiles" (16)
son africanas, como Angola, Burundi y la República
del Congo.
Otras cinco están ubicadas en la región
del este asiático y el Pacífico como Camboya
o Timor Oriental. A ellos se suma Kosovo en la zona
de Europa y Asia Central, además de Gaza y Cisjordania
en Oriente Medio, y Afganistán y Myanmar en Asia.
El Banco Mundial entiende por Estado frágil
aquel que está atrapado en complejos conflictos
internos o atraviesa por una endeble transición
posterior a un conflicto.
El no prestar atención a esos países,
en los que viven casi 500 millones de personas,
equivale a "empeorar su miseria" y aumentar la
inestabilidad global, aseguró Vinod Thomas,
director general del IEG.