En 10 meses, la Asamblea Nacional ha aprobado 35,1 billones
de bolívares en créditos adicionales, con lo cual
el gasto se ha incrementado en 40%.
El presupuesto de 2006 fue fijado en 87 billones de bolívares,
pero ya asciende a 122,1 billones de bolívares y de acuerdo
con las estimaciones de los analistas, no se descarta que
al cierre de año la asignación termine por los 130
billones.
El incremento que ha registrado la asignación, en gran
medida ha sido para atender el gasto que quedó fuera,
como los pagos laborales. 46% de los créditos adicionales
(16 billones de bolívares) se han destinado para los
aumentos del salario mínimo y las pensiones, el ajuste
del tabulador de los trabajadores de la administración
pública, el incremento del personal docente y parte de
los pasivos laborales de los ex trabajadores del sector público,
a lo que se suman las obligaciones con los pensionados del
Seguro Social.
El resto de los recursos aprobados ha sido para realizar
las transferencias a las gobernaciones y alcaldías y
cubrir parte del gasto adicional en vivienda, infraestructura,
servicios, agro y economía popular.
El aumento de la asignación ha sido posible por el uso
de los excedentes del pasado año (recursos que no se
ejecutaron), utilidades del Banco Central de Venezuela, emisiones
de deuda pública y regalías adicionales.
Se estima que las operaciones seguirán incrementándose,
debido a que todavía quedan pagos pendientes por realizar
al cierre de este año y además se tiene que atender
el gasto en las áreas de vivienda, servicios y defensa.
Ese incremento que ha tenido la asignación, ha generado
preocupación en las autoridades por los efectos que ha
tenido en la liquidez y por ende en los precios. Por tal motivo,
hace dos meses el presidente de la Comisión de Finanzas
del Parlamento, Rodrigo Cabezas, le recomendó al Ejecutivo
Nacional que la ejecución de los recursos autorizados
mediante los créditos adicionales se desembolsen cuando
efectivamente se ejecute la obra o se vayan a efectuar los
pagos, a fin de evitar mayores impactos en el dinero en circulación.
marmas@eluniversal.com