La antesala a la ceremonia de entrega de los Premios
Oscar se ha convertido en una especie de pasarela en la que
las celebridades suelen lucir sus mejores galas... o
no.
Este año los trajes de la ganadora como Mejor Actriz,
Helen Mirren, y de la nominada a la misma categoría,
Penélope Cruz, han sido de los más alabados.
No es ese el caso de la veterana Meryl Streep, quien ostenta
el récord de la mayor cantidad de nominaciones a lo largo
de su carrera, pero no parece tomarse en serio la moda pese
a su célebre interpretación en "El diablo se viste
de Prada".
Pero el preshow no fue el único escenario para exhibir
atuendos. La fiesta de Vanity Fair, posterior a la ceremonia,
reunió a figuras como Madonna y Victoria Beckham entre
muchas otras figuras que no perdieron la oportunidad de deslumbrar.