VÍCTOR SALMERÓN
EL UNIVERSAL
La reconversión monetaria que han puesto en marcha el
Banco Central y la administración de Hugo Chávez
contempla una norma para el redondeo que busca evitar aumentos
desmedidos en los precios.
El norte a seguir es que sólo habrá redondeo en
el valor de los productos, cuando no sea posible efectuar
el pago exacto con la nueva moneda, que surgirá de restarle
tres ceros a la actual, de tal forma que un billete de 10
mil bolívares pasará a ser uno de diez y el de 20
mil de 20.
El decreto ley establece que toda fracción menor a 0,5
céntimos "será igual al céntimo inferior" y
los que sean igual o mayores a 0,5 al céntimo superior.
El Banco Central ha indicado que la nueva moneda es divisible
en cien céntimos, pero aún no precisa si habrá
monedas desde un centavo en adelante.
Asumiendo que la escala será la misma que tenía
el país en los años 80, la moneda de menor valor
sería la de cinco céntimos, recordada como "puya".
Así, un producto que actualmente cuesta 1.833 bolívares,
pasaría a costar 1 bolívar con 80 céntimos
y si costase 1.837 bolívares, tendría un precio
de 1 bolívar con 90 céntimos.
En la medida en que el Banco Central emita monedas de inferior
denominación a la puya, por ejemplo de un céntimo,
se hará menos necesario el redondeo, que en las reformas
monetarias llevadas a cabo en otros países se ha traducido
en incrementos de precios.
Por un período de transición, que el BCV ha estimado
entre seis meses y un año, la nueva moneda circulará
junto a la actual y para distinguirse llevará el nombre
de bolívar fuerte, con el signo BsF, luego sólo
seguirá existiendo el bolívar (Bs).
Como la Constitución obliga a que el nombre de la moneda
venezolana sea el bolívar, técnicos del BCV consideran
que la denominación bolívar fuerte viola esta disposición,
no obstante, el criterio que ha privado en el directorio es
que sólo se trata de una nueva escala y no una nueva
unidad monetaria, por lo que el período de transición
estaría blindado legalmente.
Desde el 1 de octubre el precio de los productos se expresará
tanto en bolívares fuerte como actuales, para ir abonando
el cambio.
La reconversión monetaria no se traduce en menor o mayor
poder adquisitivo, ya que junto al descenso de los precios
vendrá el ajuste de los salarios, quien obtiene mensualmente
700 mil bolívares, por ejemplo, pasará a recibir
un cheque de 700 bolívares y el dólar oficial descenderá
desde 2 mil 150 hasta 2,15 bolívares.
La meta a lograr
A mediados del pasado año, el ministro de Finanzas,
Rodrigo Cabezas, presentó el proyecto de reconversión
monetaria a la Asamblea Nacional y allí afirmó que
"el Banco Central y el Gobierno deberán coordinar un conjunto
de políticas sectoriales que acompañen el cambio del
ícono monetario, que nos permitan cumplir la meta de que
en 2008 tengamos inflación de 3% y de allí en adelante
recuperar el valor social de la estabilidad de precios".
Hasta el momento la administración de Hugo Chávez
ha anunciado la intención de reformar el pago de impuestos,
de manera de que quienes obtienen mayor renta contribuyan
más.
No obstante, analistas consideran que se requiere una reforma
fiscal que disminuya la dependencia que tienen las cuentas
del Gobierno del precio del petróleo.
Ecoanalítica explica que la porción del gasto que
debe financiarse con el crudo aumenta desde 10,1 puntos del
PIB en 1999 a 26,3 puntos en 2006.
vsalmeron@eluniversal.com