Washington.- El secretario de Justicia de Estados Unidos, Alberto Gonzales, admitió que se cometieron errores en el despido de ocho fiscales federales, decisión bajo investigación del Congreso, pero aseguró que no renunciará al cargo.
"Obviamente me preocupa que se haya dado al Congreso, o se haya podido dar, información incompleta" sobre los despidos, dijo el titular, según Efe.
El Congreso, bajo control demócrata, tiene previsto convocar audiencias sobre los despidos y también revisará varios documentos internos del Gobierno, incluyendo correos electrónicos, para determinar si hubo motivaciones políticas.
Aunque los despidos se anunciaron en diciembre pasado, los correos ahora investigados dejan ver que la Casa Blanca y el Departamento de Justicia hablaron del asunto hace dos años.
El escándalo, que ya se ha cobrado una víctima política y crece como una bola de nieve, ha dado nuevas herramientas a los demócratas en ambas cámaras del Congreso, que piden la cabeza de Gonzales, y una investigación sobre la presunta connivencia del Departamento de Justicia y la Casa Blanca.
La explicación oficial es que los fiscales fueron despedidos por quejas sobre la calidad de su trabajo.
Los fiscales generales normalmente son nombrados por el Presidente para períodos de cuatro años.
Pero llegan al cargo por recomendaciones de líderes políticos en cada estado y permanecen allí hasta que el Ejecutivo disponga lo contrario.
El despido de los fiscales ha llamado la atención del Congreso tras conocerse que varios líderes republicanos presionaron para agilizar las investigaciones de fraude electoral contra varios demócratas en lugares como Filadelfia, Milwaukee y Nuevo México.
Es "un abuso de poder cometido en secreto para producir ciertos resultados en nuestro sistema judicial, para después cubrir las huellas", dijo el senador demócrata Patrick Leahy.