VÍCTOR SALMERÓN
EL UNIVERSAL
En el informe económico 2006, publicado la semana pasada,
el Banco Central despliega una fachada optimista decorada
con alto crecimiento, no obstante, reconoce problemas de fondo
como la sobrevaluación de la moneda, un desajuste que
hace que los productos importados sean más baratos que
los nacionales.
Para medir este efecto el Central utiliza un termómetro
conocido como el Índice de tipo de Cambio Real Efectivo
(IRCE) que detecta variaciones en la competitividad, tomando
en cuenta la inflación y los tipos de cambio de los países
con los que Venezuela concentra las relaciones comerciales.
Cuando el índice aumenta mejora la competitividad del
país y, cuando cae, empeora.
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El informe indica que en 2006 el índice "experimentó
una disminución de 9,4%", apuntando a que en promedio
las importaciones se han abaratado en esta proporción
respecto a los productos elaborados en el país, básicamente
porque mientras el dólar permanece fijo, la inflación
venezolana es muy superior a la de los países con los
que comercia y lo que se compra con 2.150 bolívares es
mucho menos de lo que se adquiere con un dólar en el
exterior.
El BCV registra este desequilibrio al señalar que existe
"una mayor tasa de inflación interna con respecto a la
de los principales socios comerciales".
José Guerra, quien se desempeñó como gerente
de investigaciones económicas del Banco Central, indica
que "con esto se está reconociendo la sobrevaluación
y no puede dejarse de lado sus efectos. Esto impacta la posibilidad
de diversificar la economía porque la competencia con
las importaciones es muy difícil, se disminuyen las fuentes
de divisas no petroleras, se deteriora la balanza de pagos
y hay más vulnerabilidad".
Todo indica que en lo que va de año el desequilibrio
ha aumentado, ya que la diferencia entre la inflación
venezolana y la de los países de donde importa 58 de
cada cien productos, no cesa. Entre mayo de 2006 y mayo de
2007, los precios registran un salto de 19,5%; mientras que
en Estados Unidos sólo se incrementan 2,6%, en Colombia
6,23% y en Brasil 3,18%.
Qué se compra
Si bien las importaciones crecen aceleradamente y en el primer
trimestre equivalen a 75,5% del ingreso petrolero versus 45,7%
en el mismo lapso de 2004, el Banco Central de Venezuela subraya
que la adquisición de bienes de capital aumenta 46,4%
en 2006 y en total representan 32,1% de las compras al exterior,
lo que podría significar que las empresas están
renovando equipos y ampliando plantas para producir más.
Pero hay dudas. El año pasado la torta de las importaciones
aumenta 39,9% y se sitúa en 30 mil 558 millones de dólares.
Las estadísticas indican que en este incremento tiene
la mayor incidencia el monto destinado a la compra de vehículos
para pasajeros, que asciende a 2.709 millones y aumenta 51,4%
respecto a 2005; seguido de aparatos para telefonía y
transmisores de radio, otro tipo de vehículos y, en cuarto
lugar, el ítem "maquinarias de uso general", con 1.277
millones de dólares.
Además, el crecimiento de la producción industrial
comienza a desacelerarse significativamente y después
de crecer 21,8% en el primer trimestre de 2006, redujo el
empuje a 6,7% en el mismo período de este año.
Sólo petróleo
Mientras las importaciones aumentan, datos del Instituto
Nacional de Estadística (INE) registran que en 2006 las
exportaciones no asociadas al petróleo caen 26,4% al
descender desde 7 mil 127 millones de dólares en 2005
hasta 5 mil 245 millones.
Si el petróleo continúa a precios estelares y provee
suficientes divisas para pagar las importaciones el esquema
es sostenible. La devaluación de la moneda, explican
analistas, se haría inevitable si el chorro de petrodólares
pierde fuerza, algo que no luce probable ni este año
ni el próximo.
"Pero no se está resolviendo el problema, te estás
acostumbrando a un nivel de importaciones que no es sostenible",
dice José Guerra.
En un artículo para la Universidad de Harvard, el economista
Ricardo Hausmann advirtió a mediados de 2006 que "Venezuela
necesita reinsertarse en el mundo produciendo más petróleo,
pero también generando empleos en actividades de exportación
que hoy no existen. Eso depende de abrir oportunidades a las
exportaciones en mercados importantes como Estados Unidos,
Colombia y la Unión Europea".