Marianna Párraga
EL UNIVERSAL
Las medidas que se ejecutan en la frontera entre Venezuela
y Colombia y que impiden la libre circulación de alimentos
han elevado el ya de por sí alto precio que pagan los
colombianos por la gasolina en su territorio.
Antonio Delgado, presidente de Empregas Táchira, se
mostró preocupado por el importe que ha alcanzado el
litro de gasolina en los estados fronterizos de Colombia,
en donde los conductores están cancelando entre 3 mil
y 6 mil bolívares, versus 70 bolívares que cuesta
el mismo litro en territorio venezolano.
La gran diferencia entre ambos precios motiva a los colombianos
a sortear los obstáculos que implica cargar combustible
en Táchira. Las colas en las puertas de las estaciones
son uno de ellos, a lo que se suma el racionamiento de 3 mil
bolívares por vehículo particular que ya acumula
un año y medio de implementación y que promete perpetuarse,
pese a haber sido aplicado en forma provisional.
La situación de suministro insuficiente de gasolina
a las estaciones, colas a sus puertas y cierres por carencia
de inventario antes de que termine el día son un ciclo
recurrente en Táchira desde hace dos años.
Por ser zona fronteriza, Táchira es uno de los estados
en donde el suministro de combustible está regulado,
según criterios fijados por el Ministerio de Energía
y Petróleo, que no han sido modificados pese a las peticiones
de los empresarios que administran las estaciones.
Según las cifras de Empregas Táchira, el estado
requiere por lo menos 125 millones de litros mensuales de
gasolina y su cupo máximo actual es de 110 millones de
litros, de los cuales apenas 27% corresponde a la versión
de 95 octanos, que es la más demandada tanto en esa zona
como en el resto del país.
Por ello Delgado considera que se requiere con urgencia incrementar
el cupo del Táchira en 15 millones de litros mensuales
de gasolina de 95 octanos.
Aunque el directivo critica el hecho de que el subsidio a
la gasolina esté beneficiando a los colombianos que cruzan
la frontera a diario para llenar sus tanques, considera que
el problema no se solucionaría sólo con impedir
la venta a los vecinos, pues el parque automotor de Táchira,
como el del resto del país, ha crecido velozmente sin
verse correspondido con una mayor oferta de combustible.
"Le hemos dicho al ministerio que observe el comportamiento
del consumo en estas circunstancias porque, a pesar de las
restricciones en el tráfico, que deberían haber
propiciado una demanda menor, las colas en las bombas siguen
iguales y quien se perjudica en el consumidor, que debe pasar
horas en cola y soportar una mala atención".