En los últimos cinco años, el público y la
afición de la ciudad de Minneapolis disfrutó, confió,
admiró y hasta le rezó al zurdo venezolano, Johan
Santana para que guiara al equipo a temporadas exitosas. Y
el venezolano, el mejor pitcher de la actualidad en las Grandes
Ligas, le respondió, cumplió a todas las exigencias.
A todas las que estaban a su alcance. Eso lo convirtió
en un verdadero ídolo.
Sin embargo, esta temporada esos seguidores de los Mellizos
no tendrán al doble ganador del premio Cy Young en la
Liga Americana; no tendrán a su santo y salvador, a quien
el equipo no retuvo y cambió a los Mets de Nueva York.
Ahora toda esa afición que sigue amando a Santana, quien
continúa atado a la ciudad de Minnesota, porque es en
donde tiene su residencia principal en Estados Unidos; cifrará
sus esperanzas, deseos y anhelos de triunfos en la joven promesa
figura del equipo, Francisco Liriano.
Desde que debutó en las Mayores, el cinco de septiembre
de 2005, el zurdo ha generado las más altas expectativas
en los parciales de la novena, que siempre tuvieron las esperanzas
de verlo lanzar junto al venezolano, porque realmente tenían
la confianza de que con ellos dos en una misma rotación
el equipo iba a ser invencible. Pero nunca se dio la oportunidad,
por lo menos no durante una campaña completa.
Es así como a partir de esta temporada el dominicano,
quien siempre fue comparado con Santana, tendrá el privilegio,
así como la obligación de cumplirle a todos esos
aficionados que tienen puestas en él sus esperanzas y
que están huérfanos de un líder, de un ídolo
natural del pitcheo.
Liriano tiene el carisma y el talento para cumplir y erigirse
en el nuevo ícono de una ciudad que ha dado cobijo a
Harmon Killebrew, Kirby Puckett, Rob Carew, Jim Kaat, Bert
Bryleven, Frank Viola y a Johan Santana.
Es el momento de que un nuevo zurdo se abra paso entre la
esperanzas y la ilusión de unos nobles fanáticos
que temporada tras temporadas, sin importar el frío ni
las derrotas, ha ido a apoyar a un equipo con sólo dos
campeonatos mundiales. Es la hora de que Liriano se convierta
en hombre, en un guía, en un mesías; en el mesías
de los Mellizos de Minnesota.
brusso@eluniversal.com