VÍCTOR SALMERÓN
EL UNIVERSAL
El Banco Central de Venezuela estrenó la divulgación
del Índice Nacional de Precios, un indicador que refleja
la inflación promedio de las 10 principales ciudades
del país (Caracas, Maracaibo, Maracay, Barquisimeto,
Valencia, Mérida, San Cristóbal, Ciudad Guayana,
Puerto La Cruz-Barcelona y Maturín), precisando que en
los primeros tres meses del año acumula un incremento
de 7,1%.
El resultado apunta a que es insostenible la meta de cerrar
este año con una inflación de 11%, si bien el aumento
de los precios comienza a desacelerarse, ya que de un avance
de 3,1% en enero, descendió a 2,1% en febrero y a 1,7%
en marzo.
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Analistas coinciden en que el desequilibrio entre una demanda
que supera a la oferta y la necesidad de realizar ajustes
en los precios controlados para disminuir la escasez, explica
por qué la inflación se encuentra lejos de ubicarse
por debajo de 12%.
La población siente el impacto en las variables que
más afectan la calidad de vida. En los primeros tres
meses del año el precio de los alimentos acumula un incremento
de 6,8%, el transporte de 9,8%, los servicios de salud 10,3%,
restaurantes y hoteles 11,9% y vestido 3,9%.
El descontrol
Entre febrero de 2003 y enero de 2008 la administración
de Hugo Chávez mantuvo regulados y sin permitir mayores
incrementos el precio de una amplia gama de alimentos, medida
que derivó en escasez, porque si no es posible cubrir
los costos de producción y obtener buenas ganancias,
los empresarios se dedican a producir los bienes no controlados.
Acorralado por la escasez, el Gobierno comenzó a permitir
ajustes en el precio de alimentos básicos, como el queso,
la leche, el azúcar y el arroz.
El resultado es que al cierre del primer trimestre los productos
controlados acumulan un incremento de precio de 6,8%, que
no se diferencia en mayor medida de 7,3% de los bienes y servicios
no regulados.
De hecho, en marzo los productos controlados muestran un
incremento de 1,8% que es mayor a 1,7% de los no regulados.
El Banco Central precisa que en marzo los alimentos sometidos
al control de precios registran un incremento de 1,9%, mientras
que los que se encuentran bajo la ley de la oferta y la demanda
sólo aumentan 0,2%, un comportamiento que apunta a que
la regulación no es del todo efectiva como arma para
contener la inflación.
Con ajuste
No hubo un anuncio formal, pero en pequeñas dosis, a
cuentagotas, la administración de Hugo Chávez comenzó
a inyectar en enero un paquete de ajuste para detener la inflación
que ha incluido alza de las tasas de interés, acciones
para disminuir el tipo de cambio paralelo y desaceleración
en el ritmo con que aumenta la liquidez.
Las tasas de interés para el financiamiento con tarjetas
de crédito han aumentado desde un promedio de 26 hasta
32%; gracias a la emisión de notas en dólares el
tipo de cambio paralelo ha disminuido y a través del
aumento del encaje y menor expansión del gasto público
la cantidad de bolívares en la economía asciende
a 152,1 millardos de bolívares fuertes al 28 de marzo,
una magnitud que es menor a los 152,9 millardos que había
el 28 de diciembre.
José Guerra, ex gerente de Investigación Económica
del Banco Central, indica que "el éxito de estas medidas
es muy relativo, el acumulado de 7,1% en el primer trimestre
nos dice que en el año tendremos una variación sobre
20% que, evidentemente, es altísima".
Agrega que el núcleo inflacionario, un termómetro
que excluye a los factores estacionales y a los productos
controlados, acumula un incremento de 8,5% en el primer trimestre,
lo que apunta a un salto de 30% en el año, evidentemente
la inflación está viva".
Desde su punto de vista los cuellos de botella que frenan
la expansión de la oferta, la inercia de los precios
y "el impacto que tendrá la aceleración en la ejecución
del gasto público durante los próximos trimestres,
nos dice que la inflación cobrará un mayor impulso,
lo que logrará que el paquete desaparecerá cuando
crezca la liquidez".
vsalmeron@eluniversal.com