MARIANNA PÁRRAGA
EL UNIVERSAL
En medio de los tropiezos de distribución que sufrió
el año pasado la entrega de fertilizantes al mercado
interno, la petroquímica estatal Pequiven exportó
1,05 millones de toneladas métricas de fertilizantes
nitrogenados "para mantener cadenas agroalimentarias latinoamericanas
y caribeñas".
En su Memoria y Cuenta correspondiente a 2007, Pequiven hizo
énfasis en que estas ventas externas se completaron "tras
satisfacer los requerimientos de la demanda interna", tal
como exige la normativa vigente para la industria.
No obstante, los productores agropecuarios afrontaron dificultades
en ese lapso, tanto para conseguir fertilizantes como para
poder cancelarlos al precio regulado, esto a pesar del arranque
de las redes sociales de mezcla que ha estado apoyando Pequiven
mediante el aporte de 1,08 millones de bolívares fuertes
en 2007.
El plan de siembra del año pasado abarcó 1,9 millones
de hectáreas. Aunque Pequiven no especificó las
cantidades de fertilizantes entregadas al mercado interno
para apalancar este plan, señaló en su memoria que
cumplió en 95% la producción de fertilizantes planificada
para 2007 y en 145% el plan de ventas para sustentar la producción
nacional de alimentos.
Casas para los vecinos
Además del suministro de fertilizantes, Pequiven envió
los kits plásticos necesarios para la construcción
de 108 petrocasas en Perú con el fin de "impulsar la
integración latinoamericana" y atender a la población
damnificada por el terremoto que sacudió a ese país.
Asimismo, Cuba recibió los kits plásticos y otros
materiales necesarios para erigir 108 petrocasas como parte
del mecanismo de la Alternativa Bolivariana de las Américas
(ALBA); mientras que a República Dominicana llegaron
paneles para otras 100 petrocasas, a fin de "contribuir modestamente
a reducir el déficit habitacional en ese país, aumentando
la calidad de vida de los dominicanos".
La Memoria menciona, por último, que el proyecto de
construcción de la fábrica de sacos de rafia Simón
Bolívar, en Nicaragua, con una capacidad instalada prevista
de 8 millones de unidades al año, se completó en
75% y el presupuesto aprobado para esta factoría, de
5,37 millones de bolívares fuertes, se ejecutó por
completo.
"El objetivo es contribuir a la generación de empleos
dignos con base en proyectos productivos que agreguen valor
socialista a la producción petroquímica venezolana
y además que contribuyan a la disminución de la
pobreza y la exclusión social en Nicaragua", dice la
memoria.
Se espera que la producción de la planta sea suficiente
para cubrir la demanda interna de sacos de Chinandega y zonas
vecinas. Un total de 17 nicaragüenses fueron entrenados
para el manejo de resinas plásticas y fertilizantes en
la Escuela de Polímeros de Pequiven para atender la planta.