Managua.- El presidente ecuatoriano Rafael
Correa anunció que su país decidirá la próxima
semana si se incorpora a la Alternativa Bolivariana para las
Américas (ALBA).
Correa, quien concurrió a una cumbre de presidentes
latinoamericanos y del Caribe sobre soberanía y seguridad
alimentaria en esta capital, dijo en conferencia de prensa
que recientemente instruyó a su canciller para que este
mes le presente un informe sobre el asunto.
"Vamos a tomar esa decisión la próxima semana.
No veo ningún problema de ingresar al ALBA'', dijo, y
lamentó que su gobierno no le haya dado "la atención
y la prioridad que se merece''.
El ALBA, que impulsa el presidente Hugo Chávez, está
integrado por el momento por Venezuela, Nicaragua, Cuba y
Bolivia.
Anunció que viajará a Europa "para combatir la
tremenda campaña de desprestigio, denigrante e infame,
del gobierno colombiano para justificar la agresión contra
un pueblo hermano'', refiriéndose al bombardeo el 1 de
marzo efectuado por tropas colombianas en territorio ecuatoriano
para acabar con un campamento guerrillero de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC), reseñó AP.
Agregó que se reunirá en Francia con las autoridades
de ese país para hablar sobre la liberación de los
rehenes en poder de las FARC, entre ellos la ex candidata
presidencial colombo-francesa Ingrid Betancourt, y dijo que
su gobierno ya le aseguró al embajador francés en
Ecuador que "puede contar absoluta e incondicionalmente con
nosotros para toda acción humanitaria, incluso en territorio
ecuatoriano''.
Dijo asimismo tener un plan fronterizo de caminos, escuelas,
y hospitales que permitan desarrollar la frontera norte con
Colombia y de esa manera impedir el ingreso de grupos insurgentes.
Correa anunció además que en Europa propondrá
a los países desarrollados la disposición de su
país de dejar bajo tierra el enorme yacimiento de petróleo
en un parque nacional de alta diversidad biológica a
cambio de que le compensen con la mitad de lo que vale.
Respecto a la presencia de una fragata estadounidense en
aguas del Pacífico de América del Sur dijo que es
preocupante, porque tratan de "desestabilizar y amedrentar
a los gobiernos progresistas'' de la región.