ANGIE CONTRERAS C.
EL UNIVERSAL
La mejora del poder adquisitivo que han experimentado los
estratos socioeconómicos D y E ha permitido que el consumo
de proteína animal en estos sectores sea más elevado
que en años anteriores, aunque las cantidades que consumen
estas familias no son las adecuadas.
De hecho, Luis Vicente León, director de Datanálisis
señaló que el consumo de pollo carne de res y pescado
se ha elevado de forma considerable en el último mes,
lo cual ratifica el argumento del Gobierno nacional de que
los pobres ahora sí comen carne, pero por lo visto no
lo suficiente.
En el caso de los estratos E4 y E5 -que son los de menores
recursos y representan 15% de la población venezolana-
ingieren más carbohidratos que proteínas, por lo
que estas personas tienen una deficiencia en materia nutricional.
Entre los alimentos que más consumen estos estratos
figuran granos (caraotas), arroz, pasta, harina de maíz
precocida, margarina, salsas, atún y sardina, lo que
refleja que estas personas no tiene una alimentación
balanceada, por el contrario es rica en grasas y carbohidratos.
Cabe destacar que justamente estos alimentos son los que
reflejan una evidente escasez en el mercado nacional, sobre
todo arroz y sardinas.
Poco ligero
León explicó que el desayuno típico de una
familia de los estratos D y E está conformado por arepa
y margarina. En algunos casos agregan queso blanco y café
(con leche mayormente), dependiendo de la capacidad económica
que tengan.
El almuerzo de estas familias suele estar integrado principalmente
por arroz, pasta o caraotas (se alternan), ketchup, pollo
o carne, y plátano en algunos hogares.
En el caso de las proteínas de origen animal, las personas
suelen prepararlos en salsa para hacerlos rendir y que alcance
para toda la familia, en vista de que consumen porciones pequeñas
en comparación con la ingestión de otros segmentos
socioeconómicos.
Quienes tienen más dificultad para adquirir pollo y
carne son los venezolanos ubicados en el estrato E, el cual
se segmenta en cinco subgrupos. En este caso la ingestión
de proteínas se concentra en sardinas o atún.
León señaló que en este grupo existe la posibilidad
de que el almuerzo sea sustituido por una sopa, que contenga
verduras y carne, o sólo una de las dos opciones.
En cuanto a la cena, el grupo de alimentos ha variado con
el tiempo, pues anteriormente esta comida era similar al almuerzo,
mientras que ahora se asemeja más al desayuno.
En ese sentido, el director de Datanálisis manifestó
que a la hora de la cena en los hogares de menores recursos
se pueden comer una arepa con queso y margarina, o sólo
margarina, en el peor de los casos.
Las frutas y vegetales están fuera del consumo de los
más pobres, no sólo porque resultan muy costosos
sino también por un problema de hábitos alimentarios.
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