VÍCTOR SALMERÓN
EL UNIVERSAL
Las estadísticas del Banco Central marchan en línea
con las señales de que a pesar de un alza de 44% en el
precio promedio de la cesta petrolera, en el primer trimestre
de este año, el consumo perdió ímpetu.
El índice que mide el desenvolvimiento de las ventas,
al mayor y al menor, registra un incremento de 23,38% al comparar
los primeros dos meses de este año con el mismo lapso
de 2007, un resultado que se traduce en una fuerte desaceleración
respecto a 40,43% obtenido entre los dos primeros meses de
2007 y el mismo período de 2006.
Cercado por un desequilibrio donde la demanda supera con
creces a la oferta y deriva en inflación y escasez de
productos básicos, el Gobierno comenzó a aplicar
un paquete de ajuste para enfriar la economía.
El Banco Central movió las tasas de interés para
el consumo, ajustando de 28% a 33% el tope permitido para
las tarjetas de crédito, al mismo tiempo el freno en
el gasto público, la venta de bonos en divisas, pagos
del Gobierno en dólares e incremento de la porción
de los depósitos que los bancos tienen que congelar a
manera de encaje determinan que la liquidez no haya crecido
durante los primeros cuatro meses de este año.
Otro ingrediente a tomar en cuenta es que para disminuir
la escasez el Gobierno ha permitido aumentos de precios en
bienes muy sensibles, con el resultado de una aceleración
de la inflación que en los últimos doce meses muestra
un salto de 29,3% que muerde el ingreso real.
Datanálisis afirma que al cierre de abril la capacidad
de compra de las familias acumula un descenso de 3,85%.
Industria lenta
El Banco Central indica que la producción de la industria
nacional experimenta un aumento de 7,62% al contrastar los
dos primeros meses de este año con el mismo período
de 2007.
Este resultado muestra un comportamiento estable respecto
al salto de 7,26% obtenido entre los dos primeros meses de
2007 y el mismo lapso de 2006.
Hasta ahora el motor de la industria venezolana no ha respondido
adecuadamente al incremento de la demanda, lo que ha obligado
a un aumento de 324% en las importaciones durante los últimos
cuatro años.
Analistas indican que cuellos de botella como el control
de precio, el control de cambio y dudas sobre el derecho de
propiedad han frenado las inversiones necesarias para expandir
la capacidad industrial.
La sobrevaluación de la moneda también está
presente. La administración de Hugo Chávez mantiene
fijo el tipo de cambio desde febrero de 2005 a pesar de una
fuerte aceleración de la inflación, de tal forma,
que lo que se compra con un dólar en el exterior es mucho
más de lo que se adquiere con 2,15 bolívares en
el país, circunstancia que alienta las importaciones
y deja a la industria sin posibilidades de competir adecuadamente.
Bancos de inversión consideran que en 2009, después
de las elecciones de gobernadores, el Gobierno y el Banco
Central se verán obligados a deslizar el tipo de cambio
oficial para corregir parte del desequilibrio que ha creado
la sobrevaluación de la moneda.