MARIANNA PÁRRAGA
EL UNIVERSAL
Mérida.-Tras una reunión que contó
con la presencia intimidatoria y sorpresiva de dos funcionarios
de la Disip en Mérida, los industriales del gas licuado
de petróleo (el que se expende en bombonas) estudian
fórmulas desesperadas que les permitan sobrevivir a la
congelación por 52 meses de los precios del producto
y, en consecuencia, de los márgenes de los que dependen
sus ingresos.
"Es verdad que nosotros vamos al abismo" fue la primera frase
de la reunión, pronunciada por José Luis Rodríguez,
presidente de Arzugas. Las revelaciones con respecto al estado
de deterioro de los pequeños y medianos distribuidores
de GLP no fueron la excepción, al punto al de que algunos
afirman estar usando automóviles personales para repartir
los cilindros o haber solicitado préstamos a altas tasas
de interés para evitar que el día menos pensado
una bombona estalle en cualquier hogar por estar vencida.
De los más de 40 empresarios presentes en el encuentro,
algunos ya comenzaron a ensayar la fórmula de diferenciar
la tarifa de despacho final del producto, de manera que si
el usuario compra la bombona en la puerta de la planta de
llenado, se le vende al precio regulado (BsF 3,7 la prestación
de 10 kilogramos), pero si requiere que se la lleven a su
casa, se le cobra aparte el flete, que puede estar entre 2
y 7 bolívares fuertes adicionales.
En la mayoría de los casos los clientes han quedado
conformes, pues el servicio ha podido mantener su continuidad
y el usuario paga menos por la bombona, pues si tiene que
contratar un taxi para buscarla, el sobreprecio que enfrenta
es de hasta 20 bolívares fuertes.
Algunos empresarios incluso se han reunido con consejos comunales
y con las autoridades regionales del Indecu para explicarles
la situación.
Precio justo
Un estudio realizado este año arrojó como
resultado que el precio real de la bombona ronda 1 bolívar
fuerte por kilo, por lo que el cilindro de 10 kilogramos, que
es el más popular, debería tener un precio de 10 bolívares
fuertes para permitir ganancias razonables a todos los actores
de la cadena.
Llevar el precio de la bombona a BsF. 10 significaría
la triplicación del precio actual. Conscientes de esto
los industriales han propuesto reiteradas veces al Ministerio
de Energía y Petróleo iniciar una serie de ajustes
trimestrales para llegar al precio meta o implementar un subsidio
directo a los empresarios del sector. En la reunión de
ayer, algunos empresarios incluso sugirieron mantener congelado
el precio de la bombona más pequeña y aplicar los
ajustes a las otras presentaciones.
En marzo el Menpet anunció un plan para el sector, que
pasaba por la entrega en consignación de 1 millón
de cilindros a pequeños distribuidores. Luego de dos
meses, apenas se ha entregado menos de 10% de los requerimientos
de cilindros.