En el marco de su XC Asamblea Ordinaria, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) alertó sobre las "graves fallas morales" que existen en el país, tanto en el campo social, como familiar y económico.
En el documento titulado Renovemos la mente y el corazón, la Iglesia católica venezolana explica que tal situación se refleja en el "relativismo ético, la tendencia secularizante, la disminución de la práctica religiosa y de la recepción de los santos sacramentos, el creciente aumento de las sectas, ideologías y nuevas corrientes espiritualistas, como el new age, espiritismo, tarot, brujería, santería y esoterismo".
"Además, el clima de violencia que reina en el país afecta la paz moral y espiritual de nuestra sociedad. A pesar de todas estas dificultades, la fe y la arraigada conciencia religiosa de nuestro pueblo mantienen una vitalidad esperanzadora", sentencia la Conferencia Episcopal, para luego encomendar la "renovación moral y espiritual de nuestra patria a la intercesión de nuestra madre Virgen María".
Asismismo, reconocen que en tiempos recientes se ha avanzado en el país en la "renovación de la catequesis y en la vivencia de la liturgia". "Se ha fortalecido la unidad en la Iglesia con la puesta en común de la diversidad de carismas, servicios y ministerios".
El Episcopado hizo un llamado a vivir una verdadera comunión con Dios mediante el compartir y la misión evangelizadora, aclarando que "la vida espiritual no es espiritualismo, requiere del testimonio y la acción de una Iglesia, comunión y participación, en la que ningún miembro se sienta ajeno a la obra evangelizadora".
En cuanto a los planes pastorales diocesanos y parroquiales, exhortaron la creación de escuelas de espiritualidad y experiencias de formación permanente, que animen en el pueblo el desarrollo de una cultura espiritual y de una piedad personal y comunitaria.
"Recomendamos la oración en familia: el rosario, la bendición de los alimentos, la invocación de la presencia del Señor en momentos solemnes de la vida de sus miembros, la santificación del trabajo y el ofrecimiento diario de las obras y padecimientos al Señor", apuntaron en el documento de cuatro páginas.
Para concluir, dejaron claro que la celebración del Año Paulino y los frutos de la próxima Asamblea del Sinodo de los Obispos en Roma darán mayor impulso a la "esperanza del pueblo de Dios que desea un futuro de mayor dignidad y justicia".