Tras una mañana de caminata y ya en la falda del Ávila,
dos personas vieron algo que les pareció extraño:
en una zona boscosa cerca de la Cota Mil, a la altura de la
Alta Florida, había algo entre los arbustos.
Al acercarse se dieron cuenta con horror que se trataba del
cuerpo de lo que parecía ser una mujer.
Ella estaba hecha un ovillo. En su cuerpo desnudo sólo
resaltaban las medias blancas que aún cubrían sus
pies.
No había nada a su alrededor y los bomberos forestales,
que fueron los primeros en llegar al lugar, la cubrieron con
unas bolsas negras.
El alerta fue dado a los funcionarios del escuadrón
montado de la Guardia Nacional quienes, al verificar la situación,
llamaron a los efectivos del Cuerpo de Investigaciones Científicas
Penales y Criminalísticas.
De piel blanca, destacaba su cabello castaño que baja
más allá de los hombros. No tenía documentos,
pero sus manos bien cuidadas hacen pensar que no era una persona
que viviera en la calle. Estiman su edad entre 33 y 38 años.
La policía presume que podría haber fallecido unos
días atrás, pues el cuerpo comenzaba a despedir
un olor fétido. En la posición fetal se alcanzaban
a ver quemaduras en su costado izquierdo.
Los funcionarios de la División Contra Homicidios del
Cicpc que investigan el caso esperarán el resultado de
la autopsia para determinar la causa de muerte, y buscarán
sus señas para identificarla.
Creen que ella pudo ser atacada en otro lugar y los asesinos
abandonaron su cuerpo en el Ávila. ldt