De sus 59 años, más de 30 los pasó José
Domingo Nuitter García con uniforme policial. Primero
fue el de la Disip y tras su jubilación se fue a la policía
de Sucre a enseñar en la Academia de Funcionarios.
Lo conocían como serio y responsable, y a decir del
director de la Academia, el comisario Elio Salazar, era muy
cumplidor.
Ahora estaba enseñando, así que, consistente con
lo que predicaba para sus alumnos, la noche del viernes, cuando
al club Social Maraure, en la zona colonial de Petare, llegaron
unos sujetos en moto a robar, él se levantó y disparó
al aire en señal de advertencia.
No se dio cuenta entonces que tras de él estaba uno
de los delincuentes, que hacía funciones de retaguardia.
El joven, de unos 17 años, le disparó en la frente.
En el tiroteo que siguió Lucas Leonardo Molina (38),
amigo de Nuitter recibió un tiro en el costado. Al parecer
Molina le lanzó una botella a uno de los delincuentes
y éste le disparó.
El hermano del funcionario, Víctor Nuitter, quien también
fue efectivo de la Disip, dice que el club es un sitio de
reunión frecuente de petareños de toda la vida,
incluso empleados de la Alcaldía y Concejo Municipal
de Sucre comen allí. Pero los residentes explican que
al club le llegó su turno en la oleada de asaltos que
hacen a comercios, y que vienen ocurriendo en la zona.
Las primeras investigaciones indican que los asesinos son
de Barrio Unión, banda integrada por un sujeto apodado
"Dientón". Nuitter cree que en Caracas nadie está
seguro: "El Gobierno no actúa, parece que le conviniera
que la gente viva en un régimen de terror. Sólo
el sábado conté cinco víctimas en Petare".
La esposa de Molina, Eva Velázquez, cuenta que él
trabajaba en el Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio,
y en el club estaba con los amigos celebrando el cumpleaños
de uno de ellos. Ahora ella se ha quedado sola con sus dos
hijas. ldt