fecha CARACAS, domingo 14 de septiembre, 2008 | Actualizado hace
Mientras las ventas del sector caen -se estima que este año apenas colocarán unas 280 mil unidades, con suerte- en la aduana de Puerto Cabello hay 18 mil vehículos esperando para legalizar su ingreso al país
ESTACIONADOS El estimado se acerca a las
18 mil unidades. Es decir, 18 mil vehículos esperando
en la aduana de Puerto Cabello la oportunidad de regularizar
su situación para poder ingresar a este mercado de ávidos
consumidores, poca oferta y altos precios. Y nuevamente -advierten
en la Cámara Venezolana Automotriz- en las divergentes
interpretaciones de las normas referidas a las licencias de
importación está el origen de un problema que amenaza
con hacerse aún más complicado.
Mientras tanto, explica el director general de Cavea, Carlos
Guevara Solano, "las empresas están colocando los vehículos
bajo régimen aduanero in bond. Esto quiere decir que
los guardan en bodegas sin nacionalizarlos a la espera de
que se resuelvan las cosas. Pero el bodegaje en Venezuela
tiene un costo de entre 10 y 40 dólares diarios por unidad".
La licencia de importación es un requisito que se exige
desde el primero de enero de este año. Es el Ministerio
de Industrias Ligeras y Comercio el encargado de su expedición
y -según la óptica del negocio automotor- ha causado
inconvenientes desde su estreno.
Durante las primeras semanas del año hubo complicaciones
con los vehículos que llegaron en diciembre de 2007 y
arrancaron sus procesos de nacionalización un mes más
tarde. Pese a que la Gaceta Oficial número 38.826
explica claramente que las licencias se exigirían a partir
del 1 de enero, funcionarios de la aduana de Puerto Cabello
-por donde arriba la mayoría de las marcas- decidieron
aplicar la norma con cierto efecto retroactivo.
Todavía hay casos en tribunales, como el del lote de
33 Citroën que fueron declarados por la aduana en estado
de abandono legal y terminaron en manos de la vicepresidencia
de la República. Y otros, como el de las 125 unidades
marca Volkswagen que también fueron a parar a la vicepresidencia
y que podría terminar resolviéndose mediante arbitraje
internacional.
Los nuevos hechos tienen que ver con la propia concepción
de las licencias de importación: su validez se concibió
de acuerdo con el año calendario, desde el 1 de enero
al 31 de diciembre, dividida en cupos trimestrales. En otras
palabras, por cada trimestre los importadores están autorizados
para traer un número determinado de carros que representan
una cantidad precisa de dólares. Y aquí es donde
comienzan los enredos que tienen a esos 18 mil motores reposando
en el puerto carabobeño y engordando las arcas de los
almacenadores.
Agendas incompatibles
Para este año, el Milco otorgó 123 mil licencias
distribuidas entre todas las empresas automotrices. Señala
Guevara Solano que los representantes del sector le advirtieron
al Milco que el calendario de la industria es distinto: a
mitad de 2008 de las plantas salen para el mundo los modelos
correspondientes al año 2009. ¿Qué hacer entonces
si las licencias se refieren sólo a modelos del año
de vigencia? "En el Milco nos dijeron que eso se solucionaría
a su momento", explica el director de Cavea.
Pero no fue así: "En la aduana te dicen que esas licencias
corresponden a vehículos del año y te indican que
vayas al Milco a que te las corrijan. Eso hicimos. En el Milco
pidieron todas las licencias originales y pasaron casi dos
meses con los documentos, sin devolverlos para al menos intentar
seguir el trámite. Apenas la semana pasada el Milco devolvió
las licencias, pero resulta que no las corrigió. De hecho,
dijeron que no lo iban a hacer".
Guevara Solano aclara que todas las marcas están pasando
por lo mismo: "Ahora vendrá la pelea de las interpretaciones,
porque hay que hacerles entender que se trata de año/modelo
y no de año/calendario. Son vehículos cuyo año
de fabricación es 2008, pero su modelo es 2009. Siempre
en Venezuela se ha hecho la presentación de los nuevos
modelos entre el tercero y cuarto trimestres".
La situación no sólo acarrea consecuencias para
la gente del negocio: la realidad es que los inventarios de
autos importados disminuyen mientras aumenta la cantidad de
unidades almacenadas bajo el régimen in bond: "Eso te
permite mantener la mercancía sin nacionalizar. Está
físicamente en Venezuela, pero no legalmente, mientras
resuelves la situación".
En líneas generales, al presentar los lotes ante la
aduana el importador tiene cinco días para entregar toda
la documentación exigida. En el caso de que haya algo
errado o por corregir, se le da un plazo de 30 días.
Pero si ese lapso transcurre sin que se complete el papeleo,
aparece la figura del abandono legal. Y -luego de un procedimiento
muy bien definido- la mercancía, en este caso los carros,
puede terminar adjudicada a alguna dependencia del Estado
o a compradores privados si es que se convoca a la subasta
de rigor.
Sí, pero no
Eso, que puede parecer bastante, no es todo. La distribución
trimestral de cupos de importación también ha causado
problemas. "Todas las empresas deben indicar en qué trimestre
llegarán los barcos con los automóviles. Eso permite
una planificación en la entrega de divisas y en el control
de aduana y almacenaje", detalla Guevara Solano: "Pero en
el sector las unidades que se piden tienen un proceso de producción
y embarque que puede llegar a seis meses. Por otra parte,
es común que por eventos a lo largo del viaje por mar
la mercancía no llegue en las fechas exactas o que la
cantidad no sea la incluida en la licencia debido, por ejemplo,
a asuntos de distribución de las plantas o a variaciones
en la cotización internacional del dólar".
Asuntos como esos pueden ocasionar situaciones engorrosas
como que en lugar de 1.500 unidades lleguen 1.100 y el importador
intente incluir las 400 faltantes en el próximo trimestre.
O que el barco que se esperaba para finales de junio toque
puerto el 1 de julio. En ambos casos suele suceder que la
aduana termine considerando como contrabando los vehículos.
"Si no te permiten pagar los derechos aduaneros los tipifican
como contrabando y te los pueden decomisar. Si pagaste en
aduana, entonces lo que se da es una confiscación, que
es lo que ha venido ocurriendo y por eso, en algunos casos,
el Seniat ha tenido que devolver unidades decomisadas".
Guevara Solano resume la situación: "Hay una interpretación
arbitraria de la regulación. Lo que a veces se exige
en Puerto Cabello, en otras aduanas no lo hacen".
En abril los importadores confiaban en que todo había
quedado claro. El entonces viceministro de Comercio Exterior
(despacho del Milco) dirigió una comunicación al
intendente nacional de aduanas, Rafael Mata, en la que -saludo
bolivariano y revolucionario mediante- le solicitaba implementar
un mecanismo en todas las aduanas para agilizar el proceso
que ya se estaba empantanando.
Entre otras cosas, le pedía: "Permitir que el año
de fabricación o el año del modelo del vehículo
esté comprendido entre 2007 y 2009, ambos inclusive",
"Permitir la posibilidad de mínimas discrepancias en
el modelo o versión del vehículo entre lo especificado
en la licencia y los demás documentos de importación"
y "que unidades se posterguen para trimestres consecutivos,
lo que no se permite es lo contrario".
"Eso se acordó, fue producto de mesas técnicas
sobre el tema. Así que el Milco nos estaba diciendo que
sí podíamos traer los vehículos con esas licencias",
apunta Guevara Solano. Pero en la práctica no ha sido
así. Y Cruz Manuel Martínez, de paso, dejó
el viceministerio. Se especula que quizás haya sido por
haber redactado esa comunicación. Pero es sólo rumor.
En el despacho que antes ocupaba indican que el funcionario
-que había asumido el 22- renunció al cargo y están
a la espera del nuevo titular.
Lo que se vislumbra es el desarrollo de una situación
cada vez más compleja y en la que aumentan los casos
a pelearse en tribunales. "Lo que nos toca es convencer a
la gente del Milco de que se está interpretando de forma
inadecuada el tema de las licencias y que entiendan que los
errores materiales relacionados con esto no pueden ser atribuibles
a la industria".
ommedina@eluniversal.com
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