CARACAS, lunes 13 de octubre, 2008 | Actualizado hace
Este artículo está dedicado a quienes creen que
la regulación es necesaria y que nunca es suficiente.
El orden imperante en el plano internacional establece el
funcionamiento de bancos centrales, los cuales controlan la
política económica por medio de manipulaciones continuas
de las tasas de interés. Cuando un banco central considera
que es necesario hacer crecer la economía, disminuye
las tasas de interés estimulando el auge artificialmente,
lo que provoca un aumento de los créditos, y con él
una pretendida recuperación total del sistema.
Esto fue lo que hizo el Banco de la Reserva Federal (FED)
desde 2002. El resultado de esa política fue que personas
que no tenían capacidad de compra, entraran temporalmente
al sistema junto a quienes sí tenían esa capacidad.
El corolario fue que buena parte de aquellos compraron activos
inmobiliarios. Los bancos usaron estos créditos para
emitir derivados de elevado rendimiento, de manera tal que
pudiera cubrirse parte del riesgo de la cartera de crédito.
Esto funciona muy bien mientras el activo sobre el cual se
emite (en este caso las hipotecas sobre los inmuebles) esté
subiendo de precio. Pero recordemos que en 2006 los inmuebles
en Estados Unidos, sobre todo en Florida, comenzaron a caer
de precio debido a los problemas de incumplimiento de los
compromisos. Las deudas que sustentaban algunos de los instrumentos
emitidos para cubrir los créditos no existían y,
en consecuencia, no tenían verdadero sustento. Estos
derivados no se registran en el balance de los bancos, sino
en el valor de la prima, que es una parte fraccional del valor
total del activo. Ahora bien, sí se registra toda la
ganancia o la pérdida que ocurre en el mercado.
Por tanto, mientras el instrumento sea rentable, la rentabilidad
del banco aumenta mucho sin que se afecte el tamaño de
los activos. Por eso la exposición al riesgo no es detectable
a simple vista.
La regulación no es sólo del Banco Central. Los
banqueros tienen que atenerse a un sistema que está regido
por los acuerdos de Basilea, los cuales definen los riesgos
y limitan la actividad bancaria, supuestamente para evitar
que ocurran escenarios de crisis monetaria y financiera. Pero
este, como todo sistema de riesgo, se basa en lo ocurrido
en las crisis anteriores. Ahora bien, ninguna crisis es igual
a la anterior, porque los cambios impiden que se repitan las
causas que ocasionaron la caída anterior. Los ingenieros
financieros inventan nuevos productos y estructuran nuevas
operaciones que no estuvieron presentes en las fallas precedentes.
Este rasgo hace que la nueva normativa en determinado momento
llegue a fallar. Ahora ocurrió. La falla será superada,
pero con el riesgo de que una vez corregida, vuelva a manifestarse.
Este ciclo viene ocurriendo en Estados Unidos desde noviembre
de 1929. Desde entonces se han presentado crisis y recesiones
unas mayores que otras.
La responsabilidad en el caso actual es gerencial. El banquero
no debería prestar dinero a quien no puede pagar y menos
emitir instrumentos sobre créditos que no son solventes.
Pero él es sólo uno de los culpables. También
comparte la culpa el solicitante del préstamo. Sin embargo,
la falta del deudor aunque escasa, no es nula. Ahora bien,
quien manipuló la tasa y permitió todo este desastre,
no aparece entre los culpables. La razón de esto radica
en que quienes no entienden el sistema no lo ven como un actor,
sino como un regulador autónomo y objetivo: el Banco
Central (FED). Si entendemos que es un actor clave, podemos
comprender que la economía creció por manipulación
del FED, no por acción de un liberalismo descontrolado.
Los desajustes causados por la FED en su política de
expansión había que pagarlos. Desde octubre de 2007
se estaba esperando una elevación de las tasas, pero
ocurrió lo contrario: hasta llegó a bajarla.
¿Liberalismo? Nunca. Esto es la acción de una oficina
del gobierno que se denomina Banco Central o FED, que juega
con las tasas sin consultarle al mercado si eso es sensato
o no. ¿Por qué? Porque es solidario con los depositantes
o porque es un alcahuete con el problema que él mismo
ocasionó. Esto no es liberalismo, es manipulación
pura del mercado, y la solución que ofrecen también
lo es.
Los bancos centrales son necesarios, pero para que dediquen
sus esfuerzos a cosas mejores que maniobrar con el mercado
a su antojo o provocar recesión.
El momento actual es propicio para entender que, incluso
con la intervención, la recesión es un fenómeno
inevitable.
cedice@cedice.org.ve
1.2. Nacional y Política. No quiere pasar el 2009 discutiendo "que si Chávez es un tirano, que si no es un tirano, que es medio tirano, que si esto que si aquello. Una jornada larga, no, no, no", por eso instó al Partido Socialista de Venezuela (PSUV) a preparar "ya" la enmienda constitucional para introducir la reelección presidencial indefinida, para a más tardar en enero someterla a referendo consultivo.
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