CARACAS, miércoles 04 de noviembre, 2009 | Actualizado hace
La muerte atraviesa todos los espacios La inseguridad crece como la hierba, hasta posesionarse del protagonismo general. Las múltiples contrariedades que padece el ciudadano común, son encabezadas por el saldo rojo de los fines de semana.
El hambre que acogota a más de quince millones de personas, tiene la pequeña virtud de mantenerlos con vida, y de esa forma encontrar respuestas que los sostienen con sus penurias. Igual ocurre con el desempleado, marcha en pos de un oficio que lo haga mantener el hogar. No se amilana frente a las vicisitudes, su necesidad lo hace luchar. En cambio, quien muere en uno de los muchos episodios cotidianos, pasa a engrosar una estadística que ha convertido a Venezuela en la nación más violenta del hemisferio occidental.
La familia del occiso comienza a padecer toda una odisea en donde se dan la mano el dolor y la impunidad. Las historias que acompañan a los terribles acontecimientos, están vinculadas al sórdido mundo de las bajas pasiones. La crisis de valores, la podredumbre social, el derrumbe del código familiar hace que muchos de esos que asaltan y matan, surjan de hogares desechos. En donde el alimento principal son las drogas o el alcohol; nada bueno puede nacer de semejante cuadro. En la soledad del hambre y la miseria se acciona el gatillo del crimen.
Salir a la calle en Venezuela es un riesgo. La inseguridad es tal, que simplemente llegar a la casa sin un rasguño es una proeza. Los últimos años se ha incrementado de manera alarmante toda esa estadística macabra. Ahora los ciudadanos vivimos pendiente de no engrosar los encabezados de las páginas rojas. Gracias a ello, hemos perdido calidad de vida. Estamos confinados al encierro los sábados por la noche. Las casas son verdaderas fortalezas para evitar la acción del hampa. La alegría de disfrutar de la vida al aire libre, está impedida por los barrotes del miedo. Ese temor, trae consigo conflictos emocionales que desarticulan los procesos de una sociedad moderna.
Es duro decirlo, pero el peligro que corremos en nuestras principales ciudades es que nos maten. Son tantas y variadas las características del crimen organizado que nadie queda exento de tener algún percance. La respuesta oficial es el silencio, culpar a los demás del drama venezolano es la forma cómplice que tiene Hugo Chávez y su gobierno de corruptos, maulas e incompetentes de visualizar el problema.
Según los estudios de organismos internacionales, en Venezuela mueren más personas por asesinato que por las enfermedades cardiovasculares. Es tan alarmante la situación que otras patologías como la diabetes quedan rezagadas ante la fuerza inmisericorde de la inseguridad personal. Solo los accidentes automovilísticos se acercan al terrible infierno que padecemos.
El drama está más allá de un conflicto político. Aquí todos corremos el mismo riesgo, ni siquiera esos personajes sombríos del gobierno totalitario escapan de la mano del crimen.
Vivimos en constante zozobra. Tenemos que luchar para mantenernos con vida.
alexandercambero@hotmail.com
12:58 AM. Caracas. El tribunal tercero de control ratificó esta madrugada la privativa de libertad contra el prefecto de Caracas, Richard Blanco. Andreína Blanco, hija del prefecto, se declaró en huelga de hambre junto a los estudiantes en la OEA.
Efrain Ruiz
Beisbol 13
Nueva York .- Nunca pude ver jugar a César Tovar. Mis primeros recuerdos como (...)
Elides J. Rojas L.
Sobre la marcha
Vino Robert Mugabe, el africano asesino y torturador, se llevó la espada de (...)
Ileana Magual Mandé
Energía de la buena
Hoy cierro esta serie dedicada a este magnífico taller, con el tema de la (...)
Ernesto Linzalata
42 kilómetros
Ayer un grupo pequeño de corredores salimos a hacer 35K, en parte de la ruta (...)
Antonio Castillo
El Leonático
La semana no se antojaba nada halagadora luego de dos derrotas al hilo frente a (...)
Mayte Navarro
Entre grandes cacaos
Una vez más estuve en el Club Pomar, en esta ocasión para saborear una cena que (...)
Mariángela Lando
Fanáticos del cable
Que a nadie le quede la menor duda: El Jefe tiene toda la culpa. El es el único (...)
Andrés Correa
Latiendo en la cueva
"y nunca le cobró (&) Las malas compañías son las mejores" Una canción para la (...)
Víctor David Melo Zurita
Mordida de tiburón
Las Águilas del Zulia experimentaron una espectacular feria de La Chinita& (...)
Angela Harbauer
Arqueología gastronómica
El té de tilo es sedante. Sí, al igual que la hierba llamada pasiflora o (...)
Magdalena Calvo de Sosnowshy
Familia y Flores de Bach
No dejes apagar el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria; trabaja, (...)